No creemos en hacer humor a partir de estereotipos

No creemos en hacer humor a partir de estereotipos

McDonald’s decidió promover sus almuerzos colombianos con personajes gritones que cantan en restaurantes. Claro, porque todos los costeños son vallenateros, todos los caleños dicen “pam” en lugar de “pan”, los paisas andan en moto y son bruscos, y los llaneros gritan al son de maracas.

Claro, porque los colombianos hemos sido el mismo estereotipo desde el siglo pasado, porque no evolucionamos, ni nosotros y nuestra idiosincrasia, ni los humoristas en sus chistes.

Porque no hay otra forma de promover la sazón e ingredientes colombianos en el almuerzo de la multinacional, que apelando a lo que nos hace diferentes y objeto de burlas entre nosotros mismos. Claro, porque todos los bogotanos hablamos como gomelos ochenteros y nos tomamos selfies.

Al momento de la publicación de este artículo, el video (publicado el 12 de octubre) había tenido más de 10 mil interacciones y 702 comentarios, muchos criticando la calidad del almuerzo, algunos pocos riéndose de las ocurrencias del famoso Andrés López, y otros reprobando los estereotipos que allí se muestran.

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El humor colombiano se ha caracterizado por las generalidades y el facilismo. Suele apelar a chistes a costa de las mujeres, de los afro, de las comunidades Lgbti y hasta de las personas con discapacidad. Todavía hay agrupaciones defensoras de los derechos humanos que deben justificar por qué personajes como el soldado Micolta (célebremente eliminado de los espacios de humor en 2015) o peluqueros y lesbianas estereotipados están mal como representaciones colectivas.

Por cuenta de estos estereotipos, las minorías y regiones son reducidas a una sola característica, muchas veces negativa y casi siempre falsa.

Que todos los gays sean amanerados, todas las lesbianas usen el pelo corto, que los costeños sean bullosos y los afrodescendientes no hablen correctamente, son mitos alimentados por años de representaciones facilistas como las que hace Andrés López en el video. ¿Acaso todos los sanandresanos quieren parecerse a Bob Marley? ¿Cuántos de ellos, si no son turistas, andan con gorrito jamaiquino en el calor de la isla?

Colombia no es hoy el mismo país cantinflesco de la primera mitad del siglo pasado, cuando lo rural era tan ajeno para quienes desarrollaban el contenido, que hacer mofa de un campesino analfabeta no era discriminatorio e ignorante, sino colorido y hasta “mainstream”.

Pero ya ha pasado mucho tiempo y debemos dar un paso adelante en nuestro humor. Hoy los colombianos sabemos cómo vive el otro. Hoy un cartagenero no tiene como única alternativa bailar champeta; tenemos suficientes casos de pastusos ilustres que demuestran que no hay razón en la supuesta ingenuidad de los nacidos en este departamento; y ya estamos tan al tanto de nuestra diversidad, que las telenovelas ya accedieron a tener personajes afro que no sean pobres.

Por eso creemos que McDonald’s se fue por la fácil a la hora de mostrar a los colombianos para los que su popular menú fue creado. Sabemos que tenían muchas más alternativas, tal vez más populares, menos controversiales y más coherentes con los tiempos.

En Siete y Ocho buscamos hacer sencilla e interesante la información importante y luchamos contra los lugares comunes. Estamos convencidos de que hay muchas formas graciosas y efectivas de promover productos y servicios.

Aquí pueden ver el video para que se formen su propia opinión.


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